Falsa crónica del triumph Trump

No es que crea en las conspiraciones legendarias, que se originan en tiempos remotos y que se ocultan detrás de todo, luchando del lado del mal por conseguir el dominio absoluto del planeta, sin llegar jamás a conseguirlo, a pesar de sus múltiples e interminables poderes oscuros. Creo, sin embargo que la polarización de los Balcanes y las primaveras artificiales del mundo árabe, fueron dirigidas desde la CIA; llevando, como consecuencia, al mundo entero al riesgo de una tercera guerra mundial. Creo, también, que las instituciones encargadas de velar por la economía del mundo, han sido las principales autoras del actual modelo neoliberal-austero-anarcocapitalista, que se ha encargado de empobrecer a las mayorías, entregando toda la riqueza a un uno por ciento de la población mundial.

Ante este triunfo del mercantilismo criminal, del cinismo estadista, vemos, con toda justificación, reaparecer expresiones de descontento y malestar social, que se había mantenido en calma durante largas décadas, tras la segunda guerra mundial. Fenómeno que se ha capitalizado en la campaña de Trump. Personaje de la televisión norteamericana y de la economía global; héroe de la epopeya de las bolsas de valores, en la cima gloriosa del sueño americano.

Donald Trump es un sujeto de nuestro tiempo, un aventurero temerario cuya área de acción está en la especulación. Un hombre que asume riesgos y se enfrenta con valor a los números, a las tendencias del mercado, a sus fluctuaciones impredecibles y misterios ocultos; así como a su entramado de intereses predeterminados arbitrariamente por alianzas y poderes fácticos. Mr. Donald entiende su labor en esta vida y la ejerce sin titubeo. En una masa enfurecida por el cinismo de los especuladores como él, no ve el peligro, sino la oportunidad, y se lanza por su objetivo; apuesta por un discurso: una corazonada de buen apostador; mantiene el capital en acción el tiempo que sea necesario, aún cuando todo parece estar perdido, aún cuando los números mienten o desaparecen de la vista, porque tiene claro el escenario: puede ver el cuadro completo.

¿A usted le sorprendió el triumph Trump? Seguramente usted no conoce a ninguno de los mexicanos que votaron por él; seguramente usted no ha oído hablar de la chica homosexual mexicana, que se pronunció en contra del matrimonio igualitario, porque considera que los homosexuales son irresponsables. Seguramente usted no se enteró de los campesinos que cerraron una avenida, para reclamar el pago del dinero que les ofrecieron a cambio de su voto. Usted no ve las cosas desde el ángulo del especulador.

En Grecia, como respuesta a las políticas de austeridad, los electores le entregaron el poder a la izquierda radical de SYRIZA, la cual ganó la elección y luego ratifico su triunfo por medio de un plebicito, en contra de toda expectativa y/o encuesta de opinión. Pero los izquierdistas de SYRIZA tomaron malas decisiones, cuando decidieron apostar por un discurso moderado; decidieron especular con el parlamento europeo y el fondo monetario internacional, tomando como instrumentos de riesgo: la ética y los valores civilizatorios. Y perdieron la apuesta, dejando al país en manos de especuladores más experimentados. Hoy, los mismos banqueros que llevaron al país a la ruina, especulan con el ánimo de miles de inquilinos que serán arrojados a la calle, porque no pudieron enfrentar las nuevas reglas hipotecarias.

En Reino Unido, los Lores de la ultra derecha, apoyados en sus aparatos políticos y su poder financiero, especularon con las mismas manifestaciones populares que le dieron la presidencia a Mr. Donald, y ganaron, en contra de toda expectativa y/o encuesta de opinión. Hoy hacen sus cálculos para mantener sus relaciones comerciales con la unión europea, sin involucrarse con ningún tipo de responsabilidad comunitaria.

En Colombia, el presidente Santos especuló con la paz, una paz conveniente a su agenda política y, en contra de toda expectativa y/o encuesta de opinión, perdió. Pero el premio Nobel apareció espontáneamente en el tablero, cambiando cifras y conclusiones de un tajo, a pesar de los sentimientos populares expresados en las urnas. Porque tales expresiones no son sino materiales para la especulación. La especulación se juega desde la cúpula, no desde la voluntad popular.

Es bajo esta lógica, y ninguna otra, que se han de resolver las inconsistencias y contradicciones de Mr. Donald en su disfraz de Presidente. Por supuesto, los asesores tendrán que pensar en un discurso de tipo fascistoide, para darle continuidad a la trama y que el público no abandone la sala a media proyección. Pero no hay que temer, son asesores expertos en escenarios de riesgo.

Claro que siempre se puede caer, por error, en una catástrofe económica o en un conflicto militar que ponga en juego, por primera vez, el nuevo arsenal atómico, fabricado bajo el consentimiento de Obama y Hillary.

Nosotros podemos especular con lo que ha de acontecer en este nuevo escenario o, en su defecto, dejarnos sorprender por el ingenio de los especuladores.

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