Superhombres

La idea de la raza superior, de que en el laboratorio de dios había seres humanos de prueba en contraposición a seres perfectos destinados a dominar el mundo, seres elegidos por destino divino para consumir toda la creación sin diferenciar entre pasto y sujetos de culturas y creencias diferentes. Este modo de pensar está anclado profundamente en la psique europea.

Orígenes remotos

En el medio oriente surgió la creencia de que la creación de todo lo que existe corresponde a un dios antropomorfo, y que los humanos fueron hechos a su imagen y semejanza como culminación de su obra. Esta creencia en principio supone que el simple hecho de ser humano nos colocaría por encima de todo excepto de nuestros semejantes los humanos. Bueno, los europeos no lo entenderían así.

El mundo desde la visión europea se dividió en razas y culturas, seres inferiores y superiores, a través de una historia llena de conflictos militares y marcadas diferencias jerárquicas. El complejo de superioridad que impulsó éstas expresiones xenófobas nació como consecuencia del miedo, un miedo fundado en las interminables guerras tribales entre galos, anglos, germanos y demás poblaciones autóctonas, sumadas a invasiones de romanos, mongoles o turcomanos, que produjeron una profunda huella en la psique de la cultura indoeuropea, donde el complejo de superioridad cumplía la función de mantener la moral en alto ante los desafíos por venir. La creencia del dios antropomorfo de medio oriente fue adoptada y adecuada a estas bases culturales.

Jerarquías

La llamada edad media fue un escaparate de superioridades, los reyes eran parientes cercanos de dios, mientras que la corte tenía amistad cercana con el divino, los oficiantes y artesanos podían pagar el favor de dios en cómodas mensualidades, los peones, campesinos y el resto de la clase baja eran muy desafortunados en esta pirámide, pero podían consolarse con no ser negros o amarillos, además tenían la opción de salvar su alma si eran buenos vasallos, incluso tenían el privilegio de aventurarse en las peligrosas guerras santas, las cruzadas y demás expediciones coloniales y, de salir con vida, tener derecho a establecer su pequeño feudo en tierras conquistadas ¡con todo y esclavos! Con el favor de la corona.

Contra todo pronóstico esta temeraria búsqueda de conflictos en el extranjero tuvo consecuencias favorables para la horda indoeuropea y su expansionismo militar, sus triunfos los llevaron del síndrome de superioridad a la arrogancia cínica, el miedo fue sustituido por un nuevo motor moral, la vergüenza. La profundización de los rasgos culturales supremacistas se hizo patológica gracias a los nuevos vehículos de la moral, porque el miedo a ser ignorante provoca la ansiedad por adquirir conocimientos, en cambio la vergüenza a ser ignorante se conforma con no parecer ignorante ante el resto de la gente.

La vergüenza se conciliaba con la arrogancia por medio de la apariencia y la apariencia se convirtió en el valor de la época, la fama, el reconocimiento, el premio, el nombramiento, la ostentación, junto con las joyas y los ropajes finos se convirtieron en los atributos que inspiraban el mayor respeto.

El supremacismo cultural

Entre la arrogancia y la vergüenza llegó la revolución industrial. Para ostentar el conocimiento como símbolo de prestigio es necesario hacer de éste un valor selecto y exclusivo. Conocer, por ejemplo, la profundas similitudes que todos los seres humanos guardamos con los caníbales de Papúa nueva Guinea, es un conocimiento de poco valor, en cambio la imprenta, las máquinas de hilar y de vapor otorgan reputación, control de la opinión pública y ganancias económicas. Aunque la imprenta y otras maravillas de la ciencia ya habían aparecido mil años atrás en china, pero este es precisamente el tipo de conocimientos que es preferible ignorar.

El avance de la tecnología no es el rasgo principal de la revolución industrial eurocéntrica, ésta existió entre los pueblos del mundo desde muy larga data, incluso en la inculta Inglaterra ya había máquinas al menos desde el siglo XVII, el cambio que se dio en europa durante el siglo XVIII fue impulsado la riqueza extraída de las colonias y el uso especulativo que los señores feudales, de la mano de los banqueros, dieron a las máquinas y a la tecnología, convirtiendo a campesinos y artesanos en engranes de la industria. La producción en masa aumentó la demanda de materiales extraídos de las colonias y provocó el aumento de la trata de esclavos.

La iluminación de europa

La mayor de todas las invenciones del siglo de las luces fue la propia ilustración, que no fue el despertar de la humanidad mas allá de ese terruño llamado europa, sino la extracción de saberes de todo el mundo y la apropiación de estos, en concordancia con la costumbre de viajar allá lejos a descubrir tesoros enterrados bajo tierras habitadas por salvajes y traerlos acá donde hay humanos superiores capaces de apreciar su belleza. Se trató de una proyección del supremacismo.

La ilustración no fue un proceso lineal, único ni uniforme, en varios sentidos fue un retroceso o una involución o como se prefiera llamarlo desde la academia. La ilustración fue la derrota de sus propias bases civilizatorias, a partir de la renuncia a dogmas religiosos como el pecado de la avaricia o la virtud del respeto al prójimo, transmutados en la ambición y el individualismo, que dieron rienda suelta al modo de producción capitalista, la explotación de los trabajadores, el monopolio bancario, la concentración de capitales, el estado policial, el despotismo ilustrado, el recrudecimiento del racismo junto el aumento de la esclavitud y todas las manifestaciones económicas que se volcaron en la llamada modernidad, auspiciadas por la promesa del progreso.

El huevo

En la cúspide del periodo de epifanías científicas apareció Nietzsche, más allá del bien y del mal, este filósofo subió al Olimpo del prestigio y, a semejanza de Prometeo, entregó a los mortales el concepto del superhombre, llama encendida que la sociedad de consumo individualista guardaría como un huevo en la tibieza del inconsciente.

El seguidor de Soroastro y autor Zaratustra, Friedrich Nietzsche, retomó una idea mal interpretada desde los tiempos de Sócrates, El rey filósofo. En «la república» Sócrates hace una comparación entre el poder de las armas y los préstamos económicos que, a su modo de ver, podían causar tanto daño como las guerras, para evitarlo el filósofo griego proponía que los gobernantes fueran hombres sin ninguna riqueza, humildes y con aptitud de servicio. Este rey filósofo fue interpretado posteriormente como un hombre sabio y justo, a semejanza del rey David, que parte niños a la mitad para aleccionar a sus padres, aunque en realidad el mensaje de Sócrates tenía más que ver con la ausencia del conflicto de intereses.

Nietzsche amplió y profundizó la idea del rey filósofo bajo su propio concepto, el superhombre, quien no se guía por intereses personales sino por el beneficio común. Luego vendría la interpretación a ras de tierra dentro del imaginario eurocentrista, durante las guerras caníbales por la supremacía entre europeos. La guerra de los treinta años y la primera guerra mundial, con sus récords de millones de muertos, sumergieron a europa en un periodo más de terror auto infligido que reavivaría sus viejos fantasmas. Al calor de la derrota y la humillación, el huevo del supremacismo arrojaría los monstruos del fascismo y del nazismo, con su reinterpretación del superhombre, una raza superior capaz de decidir quién es humano y quién no.

Los horrores cometidos por el régimen de hitler no fueron muy diferentes de los cometidos en las colonias europeas al rededor del mundo, donde las víctimas mortales fueron mucho mayores, el desprecio que los nazis tenían por eslavos, gitanos y homosexuales, no era diferente del que los europeos sintieron durante siglos por musulmanes y judíos. Hoy es importante ignorar todo esto.

Los nuevos guías

La necedad de la historia, que no persigue fines utópicos sino que transcurre indiferente entre maravillas y tropiezos, siguiendo tendencias y arrastrando vicios, ha traído un nuevo tipo de jerarquía en la pirámide del privilegio, los sabios, los visionarios, los profesores, los doctores que por medio de la estadística, la economía, el índice de crecimiento poblacional, las reservas de petróleo o el análisis geopolítico, pueden predecir el modo en que seremos exterminados por las bombas atómicas. No hablo por supuesto de los muy valiosos casos excepcionales que no hacen sino confirmar la regla, fuera de ese pequeño grupo que logra equilibrar su posición de autoridad intelectual con su activismo político en favor de los pueblos, la regla general es el privilegio y la pedantería.

Entre las esfinges académicas existen dos rangos generales que me gustaría enumerar:

Primero está el deseo de muchos de estos genios de la opinión contemporánea, de que la humanidad regrese a una etapa en la que todavía existía la moral, y ya sabemos como funciona la entropía, es decir, el regreso hacia un pasado idealizado ¿Qué podría salir mal?

Para el segundo rasgo me extenderé en una formulación más amplia. Entre muchos de nuestros supersabios existe la idea de que los modelos de izquierda y derecha han dejado de ser útiles. No quiero decir que tales conceptos fuesen instrumentos de precisión ni que se distinguieran por su incorruptibilidad, al contrario, la división política entre izquierda y derecha es una linea imaginaria útil a la demagogia y al engaño. Sus doctrinas, aunque antagónicas, obedecían a las mismas escuelas de pensamiento y conducían a las mismas conclusiones, con resultados de apariencia incomprensibles, en realidad bastante predecibles, los políticos neoliberales se vieron obligados a utilizar formulas socialistas para rescatar el modelo capitalista, mientras que los gobiernos progresistas no hicieron sino continuar la agenda del capital bajo pretextos y argumentaciones que los supersabios académicos les fueron proporcionando. Llama la atención los argumentos en defensa del Estado siempre salgan de la boca de sujetos privilegiados por su posición jerárquica dentro del sistema político económico.

El hombre masa

Los genios académicos llaman con urgencia a dejar atrás la infancia y a interpretar el mundo a través del pensamiento analítico. A diferencia de lo que creen las altas autoridades académicas, el pensamiento analítico no representa, no representó nunca ni ha de representar ningún reto para ningún ser humano, por ejemplo, un policía de tránsito puede analizar durante años de experiencia la materia de su expertiz, el tránsito vehicular y la problemática de las grandes aglomeraciones urbanas, el agente puede llegar a la conclusión de que izquierda y derecha son conceptos inútiles que solamente confunden a los conductores haciéndolos escoger entre dos rutas igual de atascadas, cuando la verdadera dicotomía está entre, antes y después ¿A qué hora? Si los horarios de escuela y de trabajo estuvieran planeados en virtud de la eficiencia, se tomarían en cuenta los embotellamientos vehiculares producidos por la coincidencia de horarios. Una persona dedicada a su propio oficio durante años sin duda podrá proponer soluciones interesantes en función de la capacidad analítica que todos poseemos como seres humanos. Pero esta capacidad no existe cuando hablamos del hombre masa. El hombre masa es un concepto útil cuando hablamos del fenómeno electoral, La masificación de los votos como forma de capital político.

El hombre masa no tiene la capacidad de analizar desde una perspectiva específica porque es la mirada colectiva, no tiene una especialidad porque se encarga de todo, de todo y cada vez más, la explotación capitalista dió paso a la eficiencia en la explotación capitalista y ésta dio paso a la versión austera de la eficiencia de la explotación capitalista, ahora estamos en proceso de reemplazar a todos los trabajadores por robots con inteligencia artificial, proceso del que se hará cargo el hombre masa.

Es cierto que el hombre masa está formado por individuos capaces, dotados de un pensamiento analítico, el asunto es que cuando se pierden todos los vínculos racionales entre los electores y la clase política, el individuo desparece y sólo queda el hombre masa. El individuo desaparece porque la gobernanza se aleja de sus necesidades y demandas, dejando en su lugar el discurso de Lo que el país necesita, Lo que es mejor para todos, El interés común, la visión del superhombre en beneficio del hombre masa. Cuando el sujeto no ve nada que lo vincule con la oferta política debe recurrir a los medios de manipulación del hombre masa y buscar ahí algo que le de sentido a su voto, Las promesas de campaña, esas promesas de resolver lo que es necesario de manera urgente pero que no es tan fácil de alcanzar y por eso debemos ser pacientes y seguir votando por la misma basura durante el resto de nuestra vida.

Sobre el hombre masa cae la responsabilidad de diferenciar entre una manipulación y otra, de juzgar la honestidad de un candidato por la calidad de su fotografía, de discernir si un proyecto de nación es viable o nos hundirá en la ruina, aunque en realidad nunca se nos haya presentado de manera clara. Sin embargo el hombre masa debe escoger de manera urgente entre lo peor y lo menos peor porque en el fondo de la consciencia europea esta el miedo y el miedo no es un buen consejero.

La derecha

Por fortuna hay entre nosotros mucha gente que si entiende y se entera de todos los pormenores pertinentes para llevar a cabo una elección adecuada, se llaman políticos y están asesorados por estadistas, economistas, analistas geopolíticos y toda la fauna de criaturas de la supersapiencia.

El alto nivel alcanzado por las universidades ha traído como resultado una generación de intelectuales de un nivel superior, de un supernivel, que han dedicado toda una vida de análisis y estudio a llegar a conclusiones de una complejidad inédita. Un conjunto de saberes que se reparten por igual a través de la jerarquía piramidal. Cada patriarca es responsable de un grupo de 20 alumnos por año, seis horas por semana dentro del calendario escolar, donde han de resumir sus experiencias de toda la vida frente a un privilegiado grupo de entusiastas imberbes, capaces de recrear la sabiduría de sus mentores al pie de la letra, con toda su floritura y su complejidad, que son un verdadero jeroglífico para los alumnos de la facultad de al lado, ya no digamos para el policía de tránsito.

El conocimiento pasó de ser un privilegio de las monarquías a un articulo exclusivo para la clase intelectual del aparato productivo. El hombre masa, huérfano de doctrinas, busca respuestas y mesías entre la política emergente, los extremistas, los anarco-capitalistas, los electro-surrealistas, los cómico-chantajistas, los ecologistas en favor de la guerra, los genocidas… Es eso o votar a los viejos partidos políticos que hasta ahora no han producido más que decepciones.

¿Alguien podría afirmar que este es el escenario propicio para una catástrofe?

El auge de la extrema derecha se convierte en el capital político de los partidos de izquierda pues se auto nombran la única alternativa al extremismo y eso justifica todos los errores cometidos y por cometer.

La maquinaria de la catástrofe no hace sino calentarse.

Los sabios, insistiendo en la obsolescencia de la dicotomía izquierda-derecha, encuentran las propuestas emergentes útiles y positivas, aunque sea solamente para resaltar la inconformidad del electorado, para escupir su inconformidad en la cara de un aparato político deficiente. Algunos genios incluso llegan a señalar las ventajas de votar por Donald Trump, quien después los decepcionó porque no se apegó a sus propias ideas y propuestas. Seguramente los dueños de los partidos de extrema derecha, fanáticos religiosos, nietos de nazis y fascistas, sí se apegarán al plan.

La maquinaria ya se está sobre calentando.

El proceso de colonización cultural, cometido por los europeos en casi todo el mundo, continúa ahora en las mentes y en las instituciones, los superhombres brotan por todas las latitudes, no se necesita la explicación de ningún experto, basta con la carga de complejos culturales heredados del viejo continente.

Los frentes de la resistencia son escasos, la unidad es un extraño fenómeno del pasado, los sabios nos advierten sobre la falsedad de la política sin anunciar un camino claro.

La competencia individualista produce superhombres que se desprecian unos a otros, la única forma de convivencia es a través del dios dinero, bajo la dirección de los mesías, gurús, iluminados, pentecostales, sionistas, influencers o chats de inteligencia artificial.

Tal vez la solución a nuestros problemas no esté en el pasado glorioso ni en el futuro utópico, sino en detener por primera vez la marcha de la humanidad y mirarnos como personas comunes y corrientes. Todos somos ignorantes frente al cúmulo total de conocimientos, unos más, otros menos, pero al final el hombre más culto ignora algo que el más simple entiende a la perfección sin intentar siquiera razonarlo. Necesitamos vernos como iguales si es que queremos enfrentar juntos los problemas políticos y sociales que nos aquejan desde hace ya demasiado tiempo.

Solución final a la solución final

¡Un lugar sin Volk para un pueblo sin Land!

Saldar la deuda que los alemanes tienen con el pueblo de Namibia, debido al genocidio que cometieron ahí, es algo que no han olvidado y está dentro de su lista de prioridades, sin embargo su orientación perfeccionista les impide enfocarse en el tema sin antes terminar de resolver otro pendiente de gran importancia, el holocausto judío.

Desde el principio estuvo claro para todo el mundo que la solución al problema del antisemitismo y la violencia contra el pueblo judío era la creación de un Estado para ellos, no para terminar de expulsarlos de Europa, no, qué ideas, sino para brindarles un hogar seguro alejado de gente con tendencias genófobas, de esas que tanto abundan en Europa, había que alejar a los judíos de ahí por su propio bien. Por esa razón fue que se tomó la decisión de enviarlos al otro lado del mediterráneo, ahí donde se encuentra el espacio más seguro y amistoso desde la óptica plural de la eurozona.

Los políticos alemanes, en su infinita misericordia, no contemplaron lo inocentes que resultaban sus buenas intenciones, al llevar a un pueblo que, a pesar de sus orígenes hebreos, había adquirido a través de los siglos el refinamiento de la cultura europea, al enviarlos de regreso a un territorio tan atrasado como el árabe, no podían esperarse buenos resultados. La loca idea de hacer a un lado los prejuicios solamente añadió más problemas al problema original, la seguridad de los judíos no pudo garantizarse a pesar de las toneladas de armamento que generosamente les vendieron los alemanes. ¿Cómo puede haber un hogar seguro, donde hasta los bebés recién nacidos son terroristas? ¡Quatsch! Lo único que lograron fue exponer al pueblo judío a una nueva catástrofe y había que ayudarlos a cualquier costo, eso es lo que Jürgen Habermas llamó, la razón de Estado o Staatsräson.

Aunque siempre estuvo ahí la opción de arrancar el problema de raíz exterminando a todos los árabes, y los israelitas tienen derecho a eso, a defenderse, el asunto es que con el tiempo las armas se desgastan, los soldados mueren, el enemigo se reproduce con una terquedad incomprensible, ¡Es la voluntad de Dios imbéciles! Vaya, hasta la propaganda se ha agotado, ya nadie cree en la libertad del mercado, son tiempos difíciles para la democracia, tiempo de buscar soluciones diferentes a las que hemos estado usando en las últimas décadas. Pero cuáles.

La solución final a todas los problemas sin resolver a partir de la solución final, está frente a nuestros ojos aunque los dirigentes alemanes se han vuelto demasiado tímidos para admitirlo, han perdido el carácter firme que los distinguió en el pasado, entretenidos en absurdas consideraciones acerca de lo que es políticamente correcto y mejor para el pueblo, se niegan a aceptar la cruda realidad. Lo que hoy imponen las circunstancias, la lógica, la congruencia histórica, la deuda, el deber ser, es crear un hogar seguro para los judíos aquí en Alemania. Puede ser en alguna parte despoblada del viejo territorio soviético. ¿Por qué no? ¡Un lugar sin Volk para un pueblo sin Land! Tal vez al principio sería algo pequeño pero los colonos lo irían adecuando, ampliando un poco acá y otro poco allá, seguramente los propios alemanes cederían un poco de su espacio para ayudar a sus huéspedes, después de todo los hebreos no salieron huyendo años atrás por puro gusto, debe haber un derecho al retorno, al menos para ellos que han sufrido más que ningún pueblo en todo el conjunto del cosmos. Claro que siempre hay y habrá alemanes quejumbrosos, mal acostumbrados a la bonanza económica de antes, que interpondrán algún pero, pero al final terminarán acatando las órdenes. Buenos alemanes.

Ya todos deberían saber que la Staatsräson es más importante que cualquiera de ellos, la culpa de los nazis necesita expiarse en la carne del pueblo para mantener una imagen positiva, útil en la diplomacia y/o los negocios.

Quizá haya que hacer algunos sacrificios, tal vez el espacio vital nunca sea suficiente y haya que extenderse hasta las fronteras de Ucrania, ya saben, Drang nach Osten, además les vendrían bien algunas reservas de soldados por allá.

Este compromiso histórico para con los judíos ha sido adquirido con entusiasmo por los líderes de la Alemania re-unificada y se espera, cuando menos, la completa y absoluta comprensión de todos. Jürgen Habermas, el único filósofo alemán aparte de Heidegger, ha insistido en que la palabra es el mejor instrumento para la democracia, aunque de no ser suficiente, siempre estarán a la mano los antiguos métodos.

Todo esto por supuesto no es más que filosofía, lamento si alguien lo ha confundido con noticias reales, éstas desafortunadamente son todavía peores.

El Memorando de Entretenimiento

Memorandum of Understanding: The Show!

Luego del indiscutible éxito en los acuerdos de Anchorage, vuelve The Boss con otro reality show que promete rebasar todas nuestras expectativas, The Memorandum of Entertainment!
A partir de The Apprentice, Donald Trump ha sorprendido al público con su agresivo manejo de los negocios, y aunque aquella fórmula se agotó hasta el vómito, no tardo en reaparecer con un nuevo proyecto, The president of the unite states, una farsa realista que nos demostró que no hace falta entender de política para gobernar el mundo, una tragicomedia que duró cuatro largos años y culminó con un pequeño ejército confederado tomando el capitolio, acabando con el mito de que, en U.S.A. no hay golpes de estado porque no tienen una embajada norteamericana
Para este segundo periodo el negociador ya ha conseguido vencer a todos sus oponentes, insultando y amenazando ha obtenido el nobel de la paz, acabando con guerras y volviéndolas a iniciar según conveniencias financieras, o según sus capacidades en el caso de Ucrania donde, aunque la paz ha sido esquiva, la mortalidad en el frente de batalla ha sido cuantiosa y no nos ha costado ni un centavo, Business are Business. Siguiendo este impulso triunfalista el triunfador Trump, ha construido una ciudad de ensueño sobre la ruinas de Gaza y sus cientos de miles de cadáveres entre civiles mujeres y niños, ahora adornados por su propia efigie en oro sólido, proyectado por inteligencia artificial, a falta de otro tipo de inteligencia.
Sin dejar de lado el buen humor y la comicidad involuntaria, los líderes europeos comparten el escenario entre pastelazo y pastelazo, intentando hacerse respetar por el payaso del cabello naranja y su arte de la negociación improvisada a tropezones y chanclazos, dándonos verdaderos momentos de hilaridad como cuando, en medio de sus trampas interminables, Trump dejá la solución a todos los problemas de los europeos en medio de la sala, a saber, la alianza estratégica con Rusia en lugar de la guerra contra Rusia, como un enorme elefante que salta a la vista de todo el mundo pero es invisible a los ojos inocentes de estos magníficos comediantes que gobiernan los países de la eurozona.
Por si fuera poco, Donald Trampa estelariza al mismo tiempo otro espectáculo que compite con su propio reality por captar la mayor audiencia: ¡Los Archivos Epstein! Una aventura de fotos, videos y documentos comprometedores donde Donald aparece en tantas ocasiones que en realidad deberían de llamarse, Los Donald Docs.
No hay negocio en el que este histrión no se haya involucrado y, cuando parece que la trama está a punto de agotarse, el negociador se pone el sombrero de Indiana Jones y se lanza al antiguo Bazar persa en busca de nuevos rivales y socios de sus sucias negociaciones. El episodio de la pelea entre Abbas Araghchi y Steve Witkoff, digna de un ring de box en Mara Lago, es imperdible.
El protagonista no se queda atrás y pone en marcha, no uno, dos memorandos de entendimiento, el primero redactado por JD Vance acorde a la lista de condiciones iraníes, el segundo escrito por Narco Rubio con los deseos navideños de su buen amigo Satányahu. Una estrategia tan increíblemente original que no me resisto a ser el primero en bautizarla, no lo sé, ¿policía bueno y policía malo?
Las locuras están a la vuelta de la esquina y nadie sabe, qué nuevas sorpresas puedan aparecer en los próximos capítulos, aunque es seguro que las cosas subirán de tono hasta, quién sabe, ¿una conflagración atomica?
Por supuesto que nada de esto es serio, no es más que el espectáculo trasnochado de un payaso bastante senil, extraído de una muy mala película de Hollywood. Lamento si alguien lo ha confundido con algun tipo de información, análisis o noticias reales, éstas últimas son, desafortunadamente, todavía peores.

Ajolotización y teatro-el-viciamiento

Paternalismo clientelar.

En Berlín el clima hoy es muy agradable, comienza el verano y se acercan los días más cálidos del año, es el clima propicio para llevar a las calles todo tipo de espectáculos auspiciados por el aparato del Estado bajo la etiqueta de “Cultura”. También es la ocasión para recordar a los gestores de contenido cultural, que no se otorgará ni un centavo a quienes cuestionen la política alemana de suministro de armamento para el ejército israelí en su genocidio contra la población de Palestina, así como a quién se oponga al suministro de armamento para la defensa de Ucrania hasta el último ucraniano. De paso se aprovecha el momento para castigar a cualquier disidente o rival político, retirándole o negándole los apoyos oficiales para la producción oficial de cultura.

Esto es en esencia el modelo paternalista clientelar, que premia a los niños buenos y castiga a los malos, una política de aleccionamiento donde se mira a los ciudadanos como menores de edad, donde el aparato de gobierno adquiere su autoridad de la figura incuestionable del padre estricto y protector.

Política Woke.

A diferencia del lema «Woke» que surgió dentro del movimiento de izquierda radical «Black Lives Matter», la política Woke no es más que la usurpación del lenguaje en favor de la demagogia y la instrumentación cognitiva. Se trata de un modelo discursivo que ejemplifica y aboga por la diversidad y libertad de la sociedad, al tiempo que castiga a todos sus adversarios de estar en contra de esa diversidad y de esas libertades, así se trate de homosexuales, negros o judios.

El respeto a los orígenes étnicos y culturales, así como a la identidad sexual, no son productos procesados que se adquieren en las urnas demócratas; son sujetos inalienables de cualquier cultura en toda época, la violencia en contra de éstas y de cualquier otra minoría provocará una polarización de la sociedad y conducirá, a la larga, a la destrucción del tejido social, pues el antagonismo de la sociedad en contra de sus propios miembros, la carcomerá desde dentro.

En Alemania, donde las distintas capas de la sociedad continúan siendo funcionales, la diversidad étnica, cultural y sexual está presente en todos los estratos, manteniendo una dialéctica de equilibrios. Baste mencionar que «Alternativa Para Alemania», el ente político de la extrema derecha, es actualmente liderado por la filosofa agnóstica Alice Weidel, casada por la autoridad civil con la directora de cine procedente de Sri Lanka, Sarah Bossard, juntas crían a dos hijos.

Dentro de los grupos que repudian el genocidio y la guerra contra Rusia, se mezclan también todo tipo de identidades étnicas, culturales y sexuales, muchos de ellos judíos. Desafortunadamente formar parte de estos grupos o simplemente asistir a sus manifestaciones, conlleva consecuencias punitivas dictadas por la política oficial, desde acusaciones serias como la violencia de género, el racismo o el antisemitismo, que acarrean sanciones como el congelamiento de las cuentas bancarias, la restricción de movilidad y la imposibilidad de desempeñar una labor remunerada para satisfacer necesidades básicas como la alimentación o la vivienda. De este modo, mientras las capas dominantes de la sociedad alemana protegen la diversidad y equilibrio de su propio tejido social, utilizan las herramientas represivas del estado para minar y polarizar a las capas bajas. Esto revela la política Woke como una táctica cognitiva que golpea a esas capas bajas para debilitarlas, con el fin específico de inhibir brotes de insurgencia.

La clásica táctica del divide y vencerás.

El paternalismo clientelar y la política Woke trabajan de manera coordinada en un aparato de dominación cultural.

Ajolotización

El ajolote es un animal acuático de la zonas lacustres del valle de México y el centro de la República, que se encuentra en peligro de extinción. Debido a su valor científico se le cría en cautiverio, en ambientes de laboratorio donde ha perdido los tonos pardos de la piel para adquirir un aspecto rosa claro. El ajolote ha desplazado en los últimos años a otros símbolos de identidad mexicana siendo actualmente la figura de moda.

En el contexto del campeonato mundial de fútbol y ante la visita inminente de millones de turistas, las autoridades capitalinas han decidido utilizar la imagen del ajolote para adornar la ciudad entera, con campañas espectaculares que incluyen la imagen exterior de todos los vagones del recién inaugurado tren ligero.

La utilización del ajolote como lema publicitario ha sido repudiado entre, por ejemplo, los ambientalistas que acusan a las autoridades de no esforzarse por proteger el hábitat del animal en peligro de extinción, cuyo deterioro aumenta de manera sostenida. A esto se suman miradas escépticas, sobre todo de quienes marchan y protestan contra las injusticias y los problemas añejos que no hayan soluciones sino que, por el contrario, se van complicando ante la falta de capacidad o de voluntad por parte de sus antagónicos gobiernos.

Según el gobierno federal, detrás de la ola actual de protestas está la mano de CIA.

Para colmo, las autoridades de D.F. no han escogido para su campaña al ajolote original de piel morena, sino que prefieren utilizar el rosa, la variante en cautiverio, para adornar la CDMX. Así pues, el animal cuya principal característica es su increíble capacidad de auto regeneración, no ha podido sobrevivir a la política descontrolada de especulación inmobiliaria, pero sí ha sabido adaptarse al blanqueamiento demagógico.

Teatro-el-viciamiento

Ahora visitemos el microcosmos de la comunidad artístico-cultural de la CDMX.

Un miembro de la oligarquía política de la ciudad de México, Ana Francis Mor, ante el fracaso de su propio proyecto escénico, “el teatro el vicio”, ha cabildeado para convertir un espacio público, “la casa del poeta Ramón López Velarde”, en un espacio de cabaret para dar continuidad a su propio proyecto.

A sus detractores los acusa de derechistas y homófobos.

Lo primero que deberían de entender mis congéneres chilangos es que, lo que el paternalismo clientelar da, el paternalismo clientelar lo quita.

Creo que valdría la pena preguntarse, en este escenario, si los impuestos que se extraen de los bolsillos de todos los mexicanos, morenos o güeros, homosexuales o cisgenero, pobres o de clase media, deberían asignarse bajo la visión paternalista que ordena, darle al pueblo lo que es mejor para él, aunque en la mayoría de las ocasiones no esté de acuerdo. Quizá sería más razonable escuchar lo que la gente realmente quiere que hagan con su dinero. ¿Quieren los indígenas zapatistas que Luis de Tavira monte una tragedia griega de seis horas con una escenografía de seis millones, con sesenta actores en escena, durante seis meses en el mejor teatro de la unidad cultural del bosque? Puede que sí, el tipo ya sabía cabildear antes de que Ana Francis aprendiera a ir al baño.

Pero si algo que tienen los indígenas de México es cultura, las comunidades apoyan a sus creadores, los respaldan, los impulsan y mantienen vivos sus aportes durante décadas y, en casos especiales, durante siglos. No lo hacen otorgándoles becas para venir a Alemania a aprender de los blancos, ni cubriéndolos de fama y fortuna, pues esas cosas nunca han sido necesarias para producir cultura. Para coaccionar sí.

Celebremos la cultura de manera honesta y convirtámosla en herramienta para combatir la guerra cognitiva que nos ataca sin pausa desde la capa superior de la sociedad.

Teoría del loco vs Martirologio

Ya nos lo han advertido nuestros sagrados medios de comunicación, allá afuera el mundo es un sitio peligroso, hay países donde la corrupción es absoluta, hay dictaduras sanguinarias, hay violencia sin control debido al crimen organizado y el tráfico de drogas,además de hambruna, genocidio y enfermedades espantosas. Un torbellino de imágenes horrorosas contenidas apenas por la delgada pantalla del teléfono. ¿Qué pasaría si esos límites fueran rebasados? Todos lo hemos sufrido ya alguna vez, cuando la pantalla se quiebra el aparato deja de funcionar y ya, nada de lo que ocurre detrás de la pantalla escapa de ahí, estamos a salvo, el mundo está muy lejos.

Sin embargo el equilibrio es frágil, los márgenes se cruzan constantemente, hay vuelos de avión a México y desde china, lo mismo traen criminales que pandemias. La mayoría de las ganancia por la venta de drogas se queda en los bancos europeos, no en Colombia, por el lavado de dinero. La migración marcha hacia norteamerica, los serbios ocupan Alemania, los paquistaníes París. No se puede evitar tener pesadillas estando despierto.

Al mismo tiempo, mientras nos reemplazan con razas que si se reproducen, nuestro mundo se fragmenta, Trump abandona a la OTAN en la guerra de Ucrania, la OTAN abandona a Trump en Irán, ahora Trump quiere abandonar a la OTAN en el estrecho de Ormuz. Ormuz cada día es más estrecho mientras la frontera entre Canadá y Estados Unidos se ensancha.

¡Ya no hay gas que bloquear ni petróleo que embargar!

Conserve la calma.

En el arte de la guerra, Sun Tzu aconseja, “conocer a tu enemigo”. No. Antes que escuchar los cuentos chinos de nuestro enemigo, veamos lo que dijo Platón, “Conócete a ti mismo”. ¡Esa es sabiduría!

¿Cuáles son nuestras fortalezas y debilidades?

Somos la civilización más avanzada del planeta, una que anda por el mundo regalando su cultura a cambio de nada, solamente comercio y asociaciones estratégicas. Es cierto que hemos cometido algunos errores que han desembocado en la muerte de millones de niños inocentes, pero siempre ha sido por la democracia y la libertad, hemos venido tratando de ayudar, tratando de acabar con la opresión de las dictaduras y de liberar a los pueblos oprimidos. ¿Qué hicieron? Nos atacaron. No esperábamos que nos recibieran con los brazos abiertos, pero sí que admitieran sus culpas y se dejasen dominar, en lugar de comenzar una lucha sangrienta. En todo caso, si alguna masacre hubo, es culpa de ellos. Y tal vez también de esos pueblos sometidos que no desean se democráticos ni libres. Tal vez quieran ser libres de nosotros.

Esas son nuestras debilidades.

Nuestro triunfo más reciente fue la liberación de Venezuela, un cambio de régimen limpio y sin consecuencias, los venezolanos están felices y claman por las calles de alegría, nos quedamos con su petroleo y los liberamos de esa carga, solamente les falta la democracia, pero eso lo veremos hasta el final de las transacciones comerciales. No es desconfianza, solamente pragmatismo.

Ucrania fue pan comido, no tuvimos que mandar a morir a ninguno de nuestros soldados.

Aquí el caso de Irán es la cuestión a resolver, no nos dejaron otra salida, tuvimos que matar a su líder. Esto puede sonar poco civilizado, sobre todo viniendo de la civilización más civilizada del mundo, pero es lo contrario, se trata de planeación. Observen, si ellos no aceptan nuestra ayuda, tenemos que engañarlos, como un drogadicto al que secuestras para llevarlo al centro de recuperación, al final te lo agradecerá. No pueden hacerse los inocentes, ellos estaban preparándose desde hace cuarenta años para esto, nosotros lo sabíamos, ellos sabían que nosotros lo sabíamos, todo el mundo lo sabía, los teníamos que atacar tarde o temprano. Entonces ¿por qué se resisten? Ya deberían de saber que en este mundo no hay justicia, no estamos en un cuento de hadas, el mundo es así y no podemos cambiarlo, acéptalo, entre más pronto mejor para ti. Si te adaptas puedes conseguir un buen trabajo y comprar un auto como los nuestros. Si no lo entienden pues, bueno, ya ven como están. Nosotros no tenemos la culpa ¿o sí? Es lo que querían.

No crean que lo hacemos por gusto, tenemos que ganar porque si no perdemos, y nadie quiere eso. Nadie quiere un mundo que no sea controlado por nosotros, vamos a hacer cualquier cosa con tal de ganar, y todo el mundo sabe que seremos nosotros quienes arrojaren la primera bomba atómica.

¿¡Entonces por qué siguen bombardeando nuestras bases militares!? ¿acaso están locos? Hablo por toda la cultura occidental cuando les advierto, no hay nadie más loco que nosotros.

¿Qué van a hacer entonces

Qué quieren hacer

Qué hacen

Quiénes son ustedes?!?

Todavía queda espacio para leer otro consejo de Sun Tzu,

«Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.»

¿Cómo convertir un medio oriente en una Ucrania?

Si ha decidido usted abrir este instructivo es porque procesos legales o algo relacionado con enfrentar la justicia le han llevado al borde de la desesperación, ante todo recuerde que hay muchas formas de arruinar el mundo a su favor en lugar de verse empujado a apretar el botón rojo, aquí le ofrecemos una.

Convertir el medio oriente en Ucrania ya es un platillo que no cualquiera se traga, pero es mejor que un plato vacío y mucho más atractivo que el trago amargo de la derrota, así que a obrar.

Necesitará fuego, trastos, un medio oriente y municiones suficientes para tres o cuatro semanas.

Cuide que los ingredientes no sean los de su propia derrota.

Primero que nada ponga a calentar la olla, piense y mientras piensa vaya arrojando dentro, sin aceite ni otro lubricante, todo tipo de improperios y descalificaciones en contra de la zona a cocinar, un medio oriente.

Comience criticando sus formas de gobierno para luego burlarse de sus expresiones culturales y termine despreciando su religión, prohibiéndola de ser posible. ¿Bajo qué pretexto? Digamos que por ser conflictiva, excluyente y antidemocrática. Ahora puede tildar de terroristas a ancianos mujeres y niños por igual.

Una vez calientes, agregue lodo al gusto.

Para mezclar y revolver va a necesitar una harbará corriente, de hierro oxidado con restos de cochambre que hagan cualquier cosa intragable. Repita frases aleccionadoras mientras revuelve el lodo con los prejuicios y el odio, siga repitiendo hasta que se normalice, en caso contrario, espolvoree alarmas de antisemitismo en grandes cantidades.

No deje enfriar.

Va a necesitar una Armada norteamericana que prepararemos en una hornilla aparte.

Coloque varios montoncitos de niñas sobre la mesa y déjelas ahí hasta que empiecen a mosquear, luego agarre a los insectos por los huevos y métalos en una sartén con agua muy fría.

Caliente la sartén lo más lento posible (puede cocinar una rana al lado) mientras siguen cayendo insectos sobre la mesa. Escoja de entre los más babosos a los que se vean más gordos, como peces gordos y babosos.

Colóquelos en un traste aparte, junto con los montoncitos de niñas.

Apriételos.

Aquí es donde debe aprovechar para sacar fotos, videos, hacer grabaciones de audio e intercambiar correos comprometedores.

Cuando haya conseguido suficiente material comprometedor, retire a las niñas que hayan sobrevivido al mal aliento de los babosos. Coloque a esos gordos y babosos junto al resto de los insectos a fuego lento.

Exprímalos.

Ahora puede usted controlar a la Armada norteamericana.

Con la olla a punto de hervir coloque a la Armada en torno al estrecho de Ormuz y sobre las bases militares previamente engrasadas en los países aledaños.

Procure contar con el sometimiento incondicional de todos los actores, si llegase a tener dificultades para conseguirlo, espolvoree advertencias de antisemitismo en grandes cantidades.

Repítalo cuantas veces sea necesario.

Deje reposar hasta que los babosos monten una mesa de negociación, entonces suba la flama al máximo.

Para evitar que la mezcla se corte no deje de agitar la hasbará mientras agrega, de manera rápida e inesperada, el aderezo del «no retorno posible», una mezcla de decapitación del régimen junto con el asesinato masivo de niñas en su propia escuela, para que amarre.

Al subir la espuma los norteamericanos pueden tratar de salir huyendo bajo cualquier pretexto, simplemente tape la olla y deje que se haga un batidillo.

Asegúrese de liberar a todos los pueblos de la región medio oriental de la dictadura de los ayatolas, porque de lo contrario estos podrían aprovechar el polvorín y liberar Asia oriental del dominio norteamericano. Y de usted.

El proceso de cocción debería tardar un par de días, aunque también puede extenderse de manera indefinida.

No hay ninguna garantía de que este guiso tenga éxito, si usted lo logra, ¡valla sorpresa, felicidades! Se ha deshecho del medio oriente y ahora tiene usted, si no una Ucrania, al menos un área lo suficientemente conflictiva para entretener a sus enemigos y a usted mismo durante largos años.

Tips:

  • Prepárese para sabores desconocidos, sobre todo sinsabores.
  • Sírvase usted en bandeja de plata.
  • Cuide del gas, no se sabe cuando pueda empezar a escasear.

¡Qué lo disfrute!

Un caballo de trolla hecho de chatarra

El neoliberalismo es una no-doctrina, es lo contrario de una doctrina política, pues su idea central, la privatización del estado, conduce a la inutilidad de la clase política, algo así como una religión que profese la subasta de los bienes religiosos, sus edificios y sus instituciones, conducirá a la muerte de dios, según Nietzsche, un hecho consumado.

Este es el tipo de nihilismo en que nos encontramos luego de apenas cuatro décadas de neoliberalismo, donde las prioridades de cada país son gestionadas por tecnócratas que, semejantes a fontaneros de dudosa reputación, se rigen por dos principios fundamentales, Primero, ofrecer siempre una solución utópica para luego írla ajustando conforme a las circunstancias reales, igual que un fontanero, ante todo hay que mostrarse capaz de destapar cualquier gotera y sellar cualquier desagüe, o viceversa según sea el caso.

Una vez adquirido el puesto de elección popular de su preferencia, el tecnócrata debe informase sobre la naturaleza del problema que prometió resolver, ya sea consultando un chat de inteligencia artificial o, en el peor escenario, contratando un asesor.

Un aspecto importante para la gestión de toda utopía es saber manejar el presupuesto, un buen fontanero iniciará la puja con un número redondo, digamos, cien dólares. Esta cifra por supuesto varía dependiendo de la naturaleza del problema, por ejemplo, si la cuestión a resolver es la defensa militar del país, habrá que iniciar con cualquier número que termine en “…milmillonesdedólares”. Los números reales se irán aclarando con el tiempo, no hay porque preocuparse, en todo caso este primer pago se justificará más adelante con asesorías, maquetación, presentación, congresos, enlaces diplomáticos y por supuesto, honorarios personales.

Luego de establecido el contrato de la utopía el costo puede aumentar de manera infinita y el cliente se verá obligado a pagarlo si no quiere que lo abandonen con el baño inundado y los caños a medio construir. La negociación tal vez pueda acabar con la luna de miel entre el tecnócrata y el electorado, pero a cambio obtendrá un matrimonio basado en la manipulación.

De ahí en adelante todo será cuestión de administrar el problema. Si las cosas se resuelven rápidamente el fontanero cobrará igual que si hubiera sido una faena agotadora y además recibirá buenas referencias y recomendaciones por su labor puntual y efectiva. Si, por el contrario, el asunto se complica, el tecnócrata podrá enfrentar la situación con patriotismo, valor, compromiso, decisión y aumentar sus honorarios de forma considerable.

En caso de que todo salga mal, todavía queda el, Segundo principio fundamental, «A largo plazo todos estaremos muertos», una fórmula aportada por el economista ingles, John Maynard Keynes, y que en términos prácticos se traduciría a, pasar el trapeador, afirmar que el problema ha sido solucionado, alejarse sin voltear atrás y confiar en que el próximo fontanero pueda hallar un modo de repararlo.

Una vez entendidos éstos principios fundamentales, hagamos un viaje en portaaviones hasta la República islámica de Irán, estacionemos la nave cerca del estrecho de Ormuz y comencemos a proferir exigencias y amenazas groseras a los habitantes de ese país. Se siente bien ¿no es cierto? Luego de andar haciendo la paz por medio mundo sin obtener a cambio aunque sea un miserable premio nobel, uno se cansa y decide hacer la guerra, la paciencia tiene sus límites. Aunque no siempre es tan sencillo como hacer volar un ducto en el fondo del mar, y no siempre se puede mandar a un ejército extranjero por delante y dictar los objetivos desde el teléfono. Bueno, Netanyahu no opina lo mismo, él viejo zorro ha colocado a la armada norteamericana en la misma posición que los norteamericanos colocaron al ejército ucranio, no voy a describir dicha posición, baste con decir que Irán, además de poseer misiles hipersónicos que la armada norteamericana no posee, cuenta con le apoyo logístico del gigante tecnológico chino y el paraguas nuclear de la potencia nuclear rusa. Solamente un desquiciado se metería en un lío como este. No se preocupen, tenemos al hombre, Donald Trump. Hay que poner las cartas sobre la mesa, cuando ya no se tienen ases bajo la manga es necesario ver todas las opciones disponibles:

-Bombardear lanchas de pescadores.

-Imponer un 500% de aranceles.

-Lanzar la madre de todas las bombas.

-Decapitar a la cúpula.

-Adelantar la primavera…

Da igual, todas las cartas ya están destapadas, el caño está lleno de mierda y empieza a desbordar.

Veamos.

¿Cuál era el objetivo real detrás de todo el blofeo? ¿El eje de la resistencia, los misiles supersónicos, el programa atómico? ¡Pamplinas! Lo importante aquí es la junta de paz, o sea, acabar el trabajo sucio, esto pone las cosas en orden, Israel sigue siendo el proxi, EEUU controla desde la retaguardia y la armada norteamericana estaciona sus barcos frente a Irán, pues, por si acaso. ¿No pueden hacer nada ahí? ¡No hagan nada! Ese es el plan, tal vez no desde el principio, pero a partir de ahora lo es. Estamos aquí, no para comenzar una guerra, es decir, sí, para eso, pero no queremos, vamos a negociar, convocar a negociaciones bajo condiciones imposibles, amenazar con ataques y todo tipo de cosas imposibles de realizar, cubriéndolas con un poco de misterio para dejar correr la imaginación, no sé ¿Qué más? Apretar el botón rojo de vez en cuando sólo para ver si todavía prende la lucecita. No es que importe demasiado, por ahora no se muevan de ahí muchachos, estamos pensando, y ya sabes, puede que no se nos ocurra nada, da igual, mientras la flota de hojalata represente una amenaza, las exigencias del loco Donald se cumplen de facto, no habrá misiles supersónicos ni drones que estropeen la labor de limpieza sionista, todos están en standby menos Netanyahu, él sigue ensuciándose las manos. ¿Luego? Ya vendrá alguien que tenga una maldita idea.

Lázaro Cárdenas y el canon político de la 4T

Acabo de leer en el sitio de noticias ruso Sputnik, que la intervención gringa en México es inminente, no es que no nos lo vengan advirtiendo desde hace un año nuestros propios analistas y nuestros políticos, el asunto es que se trata de un escenario demasiado terrible como para digerirse de inmediato. Yo aún no lo creo, y explicaré las razones de mi escepticismo. Tengo la impresión de que la 4T, el modelo a partir del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, hoy bajo la dirección de la presidenta Claudia Scheinbaum, es una especie de Canon de lo que fuera periodo político cardenista, bajo la influencia del general Lázaro Cárdenas, en el contexto de la segunda guerra mundial, con EEUU cómo actor militar preponderante y nuestro país tratando de hallar un mejor acomodo en el espacio político mundial. A nuestros dirigentes de aquel tiempo les bastó con que les hundieran un buque petrolero para someterse a la voluntad del vecino del norte, el barco en cuestión se dirigía a Alemania, a abastecer las reservas del nacional-socialismo de Hitler, no nada más porque hubiera nazis entre nuestras filas, los había, pero la razón preponderante era demostrar que México no obedecería al dictado de los EEUU. Fue una decisión equivocada, y es la causa por la que hoy en día la diplomacia mexicana es en extremo cautelosa en cuanto a la relación con norteamerica, al grado de evitar la más mínima confrontación, “la historia se repite como farsa”. A pesar de esto, el gobierno de Sheinbaum desafía al imperio mandando a Cuba dos barcos con ayuda humanitaria, no petroleros. Esta decisión es apoyada por el sentir solidario de la mayoría de la población mexicana para con el pueblo cubano, pero no se trata de un simple acto populista, se trata de mantener las escasas alianzas regionales que aún existen dentro de sudamérica, en contra del poder norteamericano, aunque sin ir demasiado lejos como para arriesgar la estabilidad de nuestra relación con los yankies. Igual que en Venezuela, en México se aceptan las condiciones impuestas en espera de un mejor escenario.

Me llama la atención la similitud que este escenario tiene con la crisis actual europea, que se somete a todos los caprichos de la administración trumpista, mientras se resiste a la venta de Groenlandia y la capitulación en Ucrania. Hay, por supuesto, diferencias insalvables, el modelo de gobernanza europeo que está en decadencia, mientras que el mexicano va en ascenso; el régimen ucranio al que protegen los europeos es Neonazi, mientras que Cuba es una revolución popular golpeada hasta el extremo. Una interesante similitud es que, tanto políticos europeos como mexicanos esperan, igual que Venezuela, un cambio en el tablero. La diferencia es que los europeos solamente tienen que esperar a las elecciones de medio término en USA, aunque bien podría aparecer antes Godot. Los mexicanos hemos aprendido a golpes de realidad que en EEUU gobierna un único partido, las estructuras de poder y sus objetivos estratégicos cambian con mayor facilidad ante una sacudida de Wallstreet que por el cambio de mascaras democrático. Hay entre algunos de nosotros la esperanza de un cambio a largo plazo, provocado por el reacomodo multipolar del mundo, desafortunadamente en el reparto multipolar, América latina parece destinada a permanecer bajo el dominio estadounidense. ¿Qué cambio de escenario podemos esperar entonces en el hemisferio occidental? Bueno, pues uno milagroso, el milagro de la unidad latinoamericana.

El bien y el mal.

Voy a ser breve.

El genocidio en contra de la población de Gaza es insoportable, causa dolor al alma hasta el grado de hacerla manifestarse en toda su terrible capacidad de compromiso con la especie humana. Yo que soy un ser diminuto no puedo soportar la voz de mi conciencia, así que decido desviarme.

Cuando Ernesto Guevara subió al podio de las naciones, a representar al pueblo que lo cogió en adopción, reveló ante la mirada del mundo las verdaderas motivaciones de su sacrificio: Él no creía en el bien y el mal, pensaba que esa dualidad había sido inventada por los países poderosos para presentarse como los buenos y a todo aquel que se negase a someterse a su poder, acusarlo de ser malo. No, no utilizó éstas palabras; es lo que yo entendí. Entendí que para Ernesto todo el discurso de la justicia internacional no era más que un teatro de títeres.

La historia es la continuación de la propaganda, por los mismos medios (perdón por esta frase confusa, ya deberíamos acabar de entender que lo que no se entiende, no sirve para nada).

Retomando, Ernesto se dio cuenta de que, para ayudar al pueblo de Cuba, no servirían de nada los acuerdos internacionales ni el apoyo moral de la mitad del mundo, por eso tomó su maleta y se unió a la revolución. No porque Ernesto fuera un hombre bueno, sino porque las voz de su conciencia no lo dejaba tranquilo.

Le decimos a los niños que son buenos, aunque sean unos diablillos, para prevenirlos de la maldad que reina entre los adultos. Les decimos que nosotros también somos buenos, aunque somos adultos, para no complicarles las cosas. Pero olvidamos recordarles, una vez que crecen y van convirtiéndose en adultos, que en realidad se han convertido en unos diablillos grandes, yo no son unos niños buenos. Al omitir este detalle los dejamos expuestos a la propaganda ensordecedora de lo bueno y lo correcto y lo civilizado, en contra de los países y los pueblos malos y mentirosos y salvajes, el discurso de los poderosos en contra de la humanidad.

El bien y el mal es el engaño del maniqueísmo (perdón por esta frase confusa, ya deberíamos acabar de entender que lo que no se entiende, no sirve para nada).

Cuando hablo de los niños buenos y los adultos malos, no quiero decir que la naturaleza humana sea autodestructiva ni nada parecido, tampoco quiero decir que debemos desconfiar unos de otros y no creer en nada ni en nadie. Es cierto que necesitamos algunos valores éticos, algún punto de referencia. Dejemoslo pues en que los niños son buenos, diablillos buenos, entonces para estar del lado del bien habría que estar del lado de los diablillos, quiero decir de los niños. Puesto que la justicia internacional es un reality show, estar del lado de los niños implicaría ir directamente a ayudar a los niños, sin representantes políticos, no necesariamente como el extremista Ernesto Guevara, pero sí al menos ayudando. Ayudar puede tener muchos significados, hay que saber distinguir cuando ayudamos a los niños o cuando simplemente estamos apoyando una producción de hollywood. Si nuestro apoyo es verbal o moral, tengamos el valor de apoyar a quienes lo están haciendo de manera directa, en el campo de batalla. Entiendo que haya miedo de expresarse, yo mismo tengo miedo mientras escribo, imagine usted de todo lo que se me podría acusar. ¿Apología del malismo? Entiendo que no quiera usted arriesgarse, que no quiera poner en riesgo a sus seres queridos, tenga entonces el valor de explicárselo a los niños.

Pienso ahora en esa secuencia de fotos publicada hace unos pocos años, donde se ve a un adulto y a un niño, posiblemente padre e hijo, atrapados en medio de una balacera en palestina, aterrorizados se encogen contra una pared sin otra posibilidad de resguardo, a meced de las balas, en la última foto aparecen muertos. ¿Qué explicación le habrá dado ese adulto a ese niño? No hay nada que pueda hacer, nos vamos a morir. No, no creo que haya dicho eso, tal vez algo como: ¡Pégate a la pared! ¡Encoge las piernas! No te muevas… ¡No te muevas! Está bien, está bien, ven acá, métete bajo mi brazo, ya va a pasar, va a pasar pronto.

¡Buenas noticias para Europa! Vuelve la política de Angela Merkel.

Merkel ha vuelto a dirigir las negociaciones con Rusia, ¡sí! Volvió en forma de Donald Trump.
Se acabaron los tiempos de incertidumbre y miedo, cuando nos causaba insomnio la pregunta, ¿Quién va a negociar con ese loco? La mejor amiga de Putin ha vuelto, mejorada, con movilidad en los brazos, gestos faciales y un wonderful copete color naranja.
Ella se encargará de embaucar a Vladimir en una nueva utopía “Minsk-3”.
Los europeos, por su parte, pueden relajarse, tomar un aperitivo a bordo del tren con rumbo a Kiev, y mandar a Kaja kallas con el mensaje: ¡Fuck America! Ya sea por vía telefónica o a través de correo eléctrico, no importa, todo está intervenido.
La diplomacia rusa caerá en la trampa, será como robar un dulce a un niño. Volverán los Macdonalds a san Petersburgo, contrataremos a Dimitri Mendeyev para hacer un comercial de Shell oil.
Sergei Labrov debatirá con los prestigiosos analistas de la Deutsche Welle, mientras Elon Musk construye una nueva base militar norteamericana en pleno Moscú.
¡No dejen de sorprenderse!
Tendrenos el regreso triunfal de la gran estrella de la guerra y los efectos especiales, Ronald Reagan, ¡sí! También en forma de Donald Trump, quien proyectará su propia gerra de las galaxias con la Cópula dorada, make America love again!
La sola mención de este astro de la muerte seducirá de tal modo a los habitantes de la periferia y el sur global, que ellos mismos se entregaran de brazos abiertos a los designios de la democracia imperial.
Será el fin de la historia, segunda parte, cuarenta años después.
Una segunda oportunidad para reparar los errores cometidos en los últimos ochenta años y meter en cintura a quienes se atrevieron a desafiar el proyecto civilizatorio euro céntrico, principalmente a aquellos que nos traicionaron desde adentro, los que tendieron puentes e hicieron negocios con Rusia y China, los que construyeron gasoductos o compraron el armamento del enemigo.
¡Sobre todo aquellos oligarcas que le otorgaron una flota fantasma al anemigo!
Todos serán aplastados, bajo los valores humanitarios de occidente, Wolfgang Schäuble repartirá los chocolates.